Respira profundo una marea con sal,
Toma un buen trago de aire fresco,
Observa la belleza en la oscuridad del abismo,
Toca las ideas de tu prójimo y su moralismo,
Pues para vivir no se necesita un rosal
Ni para amar un libro con reglamentos novelescos.
Camina entre nubes como el algodón,
Aunque al tocarlas se desvanezcan.
Escala la montaña más alta que aparezca,
E intenta jugar con una constelación;
Pues para soñar no hay que cerrar los ojos,
Ni para amar hay que ilusionar con antojos.
Un músico no ha de expresarse en estrofas;
Un poeta no ha de inspirarse en partituras;
Una obra maestra no son sólo notas ni palabras,
Aunque para algunos amantes sea una mofa.
Esos de quienes sus palabras son limitadas coberturas
Cuando desean un nuevo corazón seducir.
Los amantes saben que necesitan las prosas
Y alabar en serenatas llenas de poesía y música,
Pero los poetas saben que esas rítmicas líricas
Ningún poder tiene sobre cualquier ser
Si dentro de tanta melosidad no existe un amante
Que les enseñe a seducir con una simple rosa.
Porque para un verdadero poeta no es el palabrear y rimar
Sino el arte mismo de amar en el vivir y vivir en el amar.
Si dentro de tanta melosidad no existe un amante
Que les enseñe a seducir con una simple mirada,
Las palabras se convierten en limitadas coberturas
Expresadas con anhelos de una nueva presa conquistar.
Recordad que para vivir no se necesitan diamantes
Ni para amar un libro con reglamentos novelescos.
Pues para soñar no tienen que cerrar los ojos,
Ni para amar hay que ilusionar con antojos,
Porque para un verdadero amante dar equivale recibir
Aquel amor mismo con simple un susurro se pudo percibir.
S.F.B.
(2009)
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