
Con una bandera amarrada en las caderas
Intentas esconder la dignidad que te queda,
Dejando indefenso al corazón confuso
Por tener al descubierto la corteza de su refugio.
De nada te sirve tener una bandera
Si sabes que de ella nada has de esperar,
De nada sirve luchar con el corazón
Si reconoces que de sentimientos ha de palpitar
La bandera te deja en desnudez
Pero aún te sientes ataviada a ella
Ya que sin bandera quedas desnuda.
Estás al descubierto; un ser sin candidez.
¿Por qué una fiera con la bandera,
Que apenas reposa en tus caderas,
Y tan susceptible en desnudez?
¿Ya entiendes que no es la piel?
Si te quedas sin bandera
Que no te deje sin caderas;
Al igual que si cubres la corteza
Que no encierre tu corazón.
Entiende que no eres una bandera
Y no la quieres con el corazón,
Aquél que nunca cubrió
Ya que tu dignidad era su obsesión.
Pero como se desliza por tus caderas
Y toca levemente el piso de espera
Se lleva consigo tu dignidad
Dejándote con lo que crees, tu identidad.
Extraño es quedar ciego
Por culpa de la propia ceguedad forzada
Tantas mentiras anunciadas
Que con el tiempo se convierten en verdades anheladas.
Intentas recogerla del piso de espera.
Sin embargo, ves que es sólo una bandera
Que en algún momento tu dignidad cubrió
Pero su abandono fue tan sutil como el roce del viento
Quizás como la caricia nunca recibida
Que la bandera bloqueaba constantemente
Para que no fueras lastimada
Por falsas promesas de un corazón palpitante.
Pero como tus mentiras son verdades,
Creíste en las falsas verdades del corazón
Y con un soplo tu bandera se desató
Dejando vulnerables tus caderas.
Te abandonó la bandera
O un corazón palpitante la desató
O permitiste que se fuera por verdaderas mentiras
O le diste turno en el piso de espera.
Sabes que puedes recogerla
Para que de nuevo sea arrebatada
O deslizada, o soplada por un corazón
Pero nunca será tuya, si no sabes quien soy yo
Pues me abandonaste cuando amarraste tu bandera,
Cuando creíste en falsas verdades,
Cuando sentiste el desliz por el soplo del corazón palpitante,
Olvidando que tu identidad soy yo.
Me dejaste en el piso de espera
Y cuando se cayó tu bandera
Me arropó para que no me vieras
Mientras recibías al fin una caricia verdadera.
Como falsa verdad, nunca te cubrió la dignidad
Porque se fue conmigo al piso de espera
Pero la ilusión en tus caderas
Olvidó que el corazón es más vulnerable que la piel.
Te has quedado con la piel
Te has quedado con tus caderas
Andas sin caricias ni bandera
Y con la ceguedad de un infiel.
Sabes lo mucho que poseíste
Pero tomando la bandera como amor
y el corazón palpitante como amante
Tu identidad poco a poco ignoraste.
Aquí estoy en el piso de espera
Cubierta por tu bandera
Escondida junto tu dignidad
Creyendo mentiras verdaderas.