sábado, 29 de noviembre de 2008

Para el Diseñador de la Música


El arte y sus travesuras

Se esconden en la música

el arpegio del alma;

en el dibujo, escultura;

el espejo de sentimientos;

en la tímida y expresiva poesía,

la ventana de conocimientos,

la odisea de amor y resentimiento;

es la fusión entre la imaginación

y la temida realidad;

esa poesía que seduce el alma mía

a componer versos hasta delirar.

 

Una seducción y narración

Sobre el aventurero arte

Que trasforma al artista

En un sabio poeta.

La razón incógnita

Si es la musa o el arte mismo.

Se conoce lo que expresa

Pero esa música recitada

Una poesía tarareada

No contiene claves ni notas,

sino versos improvisados.

 

Olvida la gramática y sus revuelos

Ignora que la palabra rime con “desvelos”

Ya que la palabra misma tiene significado

Si así el poeta ha especificado.

Torbellino de palabras, frases, oraciones,

Invaden el pensamiento

Deseosos de ser encontrados

Para convertirse en versos

Porque no son simples estrofas

Sino experiencias disfrazadas.

Es por eso que el poeta agradece

Que el arte y sus travesuras

Le revelaran al músico

Escondido dentro de esta poesía;

Ya que el arpegio del alma

Compuso a un amigo.

 

 

viernes, 28 de noviembre de 2008

El Piso de Espera


Con una bandera amarrada en las caderas

Intentas esconder la dignidad que te queda,

Dejando indefenso al corazón confuso

Por tener al descubierto la corteza de su refugio.

 

De nada te sirve tener una bandera

Si sabes que de ella nada has de esperar,

De nada sirve luchar con el corazón

Si reconoces que de sentimientos ha de palpitar

 

La bandera te deja en desnudez

Pero aún te sientes ataviada a ella

Ya que sin bandera quedas desnuda.

Estás al descubierto; un ser sin candidez.

 

¿Por qué una fiera con la bandera,

Que apenas reposa en tus caderas,

Y tan susceptible en desnudez?

¿Ya entiendes que no es la piel?

 

Si te quedas sin bandera

Que no te deje sin caderas;

Al igual que si cubres la corteza

Que no encierre tu corazón.

 

Entiende que no eres una bandera

Y no la quieres con el corazón,

Aquél que nunca cubrió

Ya que tu dignidad era su obsesión.

 

Pero como se desliza por tus caderas

Y toca levemente el piso de espera

Se lleva consigo tu dignidad

Dejándote con lo que crees, tu identidad.

 

Extraño es quedar ciego

Por culpa de la propia ceguedad forzada

Tantas mentiras anunciadas

Que con el tiempo se convierten en verdades anheladas.

 

Intentas recogerla del piso de espera.

Sin embargo, ves que es sólo una bandera

Que en algún momento tu dignidad cubrió

Pero su abandono fue tan sutil como el roce del viento

 

Quizás como la caricia nunca recibida

Que la bandera bloqueaba constantemente

Para que no fueras lastimada

Por falsas promesas de un corazón palpitante.

 

Pero como tus mentiras son verdades,

Creíste en las falsas verdades del corazón

Y con un soplo tu bandera se desató

Dejando vulnerables tus caderas.

 

Te abandonó la bandera

O un corazón palpitante la desató

O permitiste que se fuera por verdaderas mentiras

O le diste turno en el piso de espera.

 

Sabes que puedes recogerla

Para que de nuevo sea arrebatada

O deslizada, o soplada por un corazón

Pero nunca será tuya, si no sabes quien soy yo

 

Pues me abandonaste cuando amarraste tu bandera,

Cuando creíste en falsas verdades,

Cuando sentiste el desliz por el soplo del corazón palpitante,

Olvidando que tu identidad soy yo.

 

Me dejaste en el piso de espera

Y cuando se cayó tu bandera

Me arropó para que no me vieras

 Mientras recibías al fin una caricia verdadera.

 

Como falsa verdad, nunca te cubrió la dignidad

Porque se fue conmigo al piso de espera

Pero la ilusión en tus caderas

Olvidó que el corazón es más vulnerable que la piel.

 

Te has quedado con la piel

Te has quedado con tus caderas

Andas sin caricias ni bandera

Y con la ceguedad de un infiel.

 

Sabes lo mucho que poseíste

Pero  tomando la bandera como amor

y el corazón palpitante como amante

Tu identidad poco a poco ignoraste.

 

Aquí estoy en el piso de espera

Cubierta por tu bandera

Escondida junto tu dignidad

Creyendo mentiras verdaderas.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

The Fugitive


Why are you so far

And yet so close?

Even your breath can be felt

As if you were next to this self

That waits…

Waits…

Waits…

With a heart of no feelings;

With a soul of lone beatings.

 

You may have left my body

And also my unfeeling heart

But you took what kept me sane.

The minimal madness of words,

verses about the world

Hung proudly on your chest

As when you like a thief left

Turning the lyrics about the world

In the ease of your sudden departure.

 

Easier would have been

If you had left with your scent,

The one that infected this walls

And now that you are so far

I feel you so close

That every tick of the clock

Reminds me the beating of your heart

That once over mine a single rhythm had.

 

But I will not cry,

These crystals are not worth

For a fugitive love

Who wanted to be lover,

And ended up being a rock.

That will preserve for years

Maybe centuries, challenge the time,

But what never had life

Can not be expected to live.

 

A mournfully widow can become a legend

But a disappointed lover

Can become a frightful slayer

Of liars, poets, and terrible lovers

Since the power of words is invincible

Over the flee cowardice 

Owned by the one who left his scent

for always be remembered as the one

That broke the shield of a girl

And left a woman with no regrets

But lots of lyrics to project.

 

With no madness of words,

And verses about the world

This woman has managed to emerged

From her insane world

Simple recited breaths

Of her so closed felt fugitive

That for her never left his soul;

A lover  that still lone beatings owns.

S.F.B. 2008

lunes, 24 de noviembre de 2008

El Amigo (cuento)


El Amigo

Unos deseos insaciables de escrudiñar su ser, no su tentador cuerpo, sólo su ser. Dormido junto a mí por primera vez y no soy suya, nunca lo seré. Era muy tarde como para que llegara hasta su casa y la borrachera ni le permitió encontrar las llaves de su auto. Aquí estamos en el mismo sofá de mi apartamento acompañando sus lamentos que poseen una esencia, más bien presencia que apenas pude palpar. El fantasma del pasado parece esconderse en su ser y lo quiero afrontar, ya que es mi amigo y le quiero ayudar. Es un deseo indeseable de estar dentro de él, terminar de conocer los secretos apenas revelados; nadie dice los secretos del todo, siempre esconden la esencia que causó el impacto, es decir, el real secreto. Los oyentes nos satisfacemos con ser los que guardan el secreto aunque sólo sean detalles y no realmente el centro de la confidencialidad.

Sus largas pestañas parecen temblar según las pupilas se mueven sin cesar en el soñar, y aquí estoy acostada junto a él acompañándole en sus sueños. Ya son las cuatro de la madrugada y aún no he podido dormir, sus sueños ya son suficientes como para los míos añadir. No entiendo el nerviosismo, ha sido mi amigo y cómplice en inocencia desde los diez años. No diría que es como mi hermano, ni primo, ni familiar alguno, siempre ha sido simplemente mi amigo. Ambos nos vimos crecer, desarrollarnos e intentamos madurar, sólo nosotros. Nuestro mundo siempre ha sido especial, donde no involucramos nuestra vida familiar ni social, en nuestro mundo somos nosotros, sólo la vida de nuestra amistad.

 Ya han pasado doce años desde que nos conocimos y esa historia ha sido enterrada en la cápsula del tiempo para que “siempre esté en el presente y no en memorias de ancianos” solíamos decir. Ya son las cuatro y media de la madrugada, desconozco la razón por la cual estas ideas invaden mi mente, pero no puedo dormir, él continúa junto a mí. Ya no estamos en nuestro mundo, nos encontramos en la sala de mi apartamento acostados en el sofá uno al lado del otro, él soñando en el lado derecho y yo desvelándome en el lado izquierdo. Sus labios parecen murmurar palabras mudas, y su cuerpo parece muerto e indefenso, ésa es la magia del sueño.

No entiendo porque bebió tanto, nunca lo había visto así. ¿Sería algún desamor, la tentación y su debilidad?, pero él no es débil, menos de voluntad. Esa confidencialidad de los secretos ha bloqueado mi pensamiento e incesante desvelo. Siento su calor, “por supuesto, está junto a mí”. De repente, invadió una porción del lado izquierdo su pesado brazo. Rodean mi cintura y yo me mantengo inmóvil. El escalofrío de mi cuerpo es más bien un impulso eléctrico, veo nuestro mundo, el lugar de nuestro aislamiento. Siempre ha sido un mundo hermoso, el punto de encuentro era la puesta del sol, cuando el cielo se veía dorado, y unas flores se escondían de la luna, mientras otras aprovechaban para germinar. Él me está mirando a los ojos, su madre en un extremo llorando al parecer de dolor intenso, creo que estoy dentro de su sueño. Le devuelvo la mirada y en ellos puedo ver todos sus secretos revelarse, incluyendo la confidencialidad.

Es por su madre el lamento, hace siete años que ha muerto pero no quiere descansar. Se ha atrevido alojarse en la vida de nosotros, una llena de paz. Me sigue mirando parece que espera algo de mí; quizás es el permitirle a su madre descansar allí. Nuestro mundo es nuestro, ha acudido a su amiga para este lamento alejar, parece que la bebida no fue suficiente para olvidar. “Aquí estoy y siempre estaré” le dije en su sueño, o por lo menos, espero que me encuentre hablándole en su sueño y no en alguno mío. Continuo: “Es tu madre, yo también la quise”, tornándome hacia su madre, “déjalo descansar, ya tu no perteneces en éste lugar, mira cómo lo atormentas y él se atormenta, apenas comienza su vida y necesita que veles por tu alma y no por sus sueños. Él todavía puede soñar, sin embargo tú tienes que descansar”.  Vuelvo hacia él quien aún busca mi mirada, una confundida, pero he encontrado su ser. Es un joven atormentado, que estaba intentando albergarse en nuestro mundo donde ni dentro de él puedo escapar del recuerdo de su madre. Aún estoy junto a él, el ahora hombre que he logrado conocer hasta en su ser. Su mirada siempre ha tenido el poder de ver lo que yo soy, mucho más de lo que yo misma he podido explorar. Tiene una agudeza que emana, no es la claridad de sus ojos la que impresiona, sino la habilidad de ella, en apenas dejarme mirarle fijamente no por vergüenza a que me conozca, porque ya me conoce. Sino esa agudeza de encontrar mi alma con sólo su mirada. Ya su madre le dejó, no lo abandonó, simplemente lo dejó porque se fue en paz. Sus ojos se han cerrado, me preocupa que lo haya hecho, ¿será posible soñar dentro de un sueño?

Me encuentro de nuevo en el sofá con el cadáver soñador junto a mí, su brazo aún rodeando mi cintura, y sus pestañas han dejado de temblar. Escucho el murmurar, aquél que en algún momento fue mudo, ahora mencionando mi nombre. Esa voz ronca falta de confidencialidad, el alcohol parece desatar uno de tantos secretos. Sus labios entre movimientos mencionan que sólo bebió para a su hogar no llegar, sabía que si dormía iba a encontrar a su madre alojada en nuestro mundo. Sabía que el alma de su madre había invadido su único lugar de felicidad y que yo en el sueño la había enviado a descansar. Ahora ha abierto sus ojos, esta vez en la realidad, lo sentí y decidí  hacia ellos voltearme. Ambos nos quedamos mirando el techo, compartiendo la compañía, valorando nuestra amistad. Una lágrima ha vertido y yo la he recogido, entendimos que ya no estamos en nuestro mundo, sino en la realidad. Aquí estoy desvelada, acostada en el sofá junto a mi amigo. Fuera de nuestro mundo, en la realidad, nos encontramos durmiendo juntos por primera vez y no soy suya, nunca lo seré.

S.F.B.

domingo, 23 de noviembre de 2008


Si el escribir es como amar,

¿Donde está la pasión al rimar?.

Si el amar es como escribir,

¿Por qué riman sin sentir?

 

El poeta vive de letras,

Al amor sobrevive de poesías,

Los amantes aman,

Los poetas, ¿poetizan?

 

Son palabras reencarnadas,

Plasmadas, ricas  de conocimiento.

Sacadas de su entierro

Y vueltas al mundo incierto.

 

Utilizadas sin su consentimiento,

Sentidas con revuelo,

Demasiadas con despecho

Y limitado consuelo.

 

Muchas heridas abiertas,

Otras para sanarlas,

Muy pocas cicatrizadas,

Pero todas lastimadas.

 

Lastimadas con un buen impacto,

Sobredosis de un pacto

De sentir cierto interes

Al ser recordado en un papel.

 

Un pacto establecido;

Al ser vencido

Por el arte de las palabras

De hipnotizar como la mirada.

 

Sentimientos directos

Transmitidos con la voz del alma

Recibidos por la conciencia;

Escuchados en el recuerdo.

 

Esa voz recordada

O mas bien extrañada

De aquel poeta

Que escribe como ama

Y ama como escribe.

S.F.B. 2007